Dos cuentos 

Afán

Por Santiago Figueroa

 

¡Rápido! por fin conseguía 30 minutos para pensar en ideas nuevas. Llevaba tiempo sin sacar ningún poema, ni cuentos, y ya mi editorial me estaba llamando. Pero tenía tantas cosas por hacer en mi día… Mi hija recién nacida, mi matrimonio no funcionaba, y en general la frustración de no poder sacar nada nuevo, me estaba dejando sin ideas, mantenía un círculo vicioso. En el tiempo de ocio que me dí, escuché por ahí que “las personas más creativas, son aquellas que dedican tiempo a no pensar en absolutamente nada” pero no la entendía. A las nueve ejercicio, a las 10 trabajar, a las 4 cuidar a mi hija y a las 6 ¿no pensar en nada? Pero hay que hacerlo con tiempo, porque igual puedo no pensar en nada, pero sentado en una cabaña en La Pastora, y ahí por fin funciona. Después de varias horas con la mente en blanco mirando aquella fogata que me calentaba en el clima frío que se forma en la zona de la laguna del Otún, y sacar un millar de ideas nuevas, me dí cuenta de que no era el sitio, no era yo, era, que lo estaba haciendo todo con prisa.

 

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