• PERIODICO EL TREN

El baúl literario

Una aventura en el mar

Por Juan Guillermo Peláez (3b)

Una mañana salió la majestuosa orca a los mares en busca de una aventura, cuando vio una sombra reflejada en el hielo y era un oso polar que se llamaba Brikos. La orca se llamaba Escrapis, era astuta como un lobo y también muy comelona. Pero sintió miedo al creer que la sombra era un humano. Se aseguró de la imagen que veía y se asombró al ver un imponente y fuerte oso polar.

Escrapis le dijo a Brikos: “oye, amigo, acompáñame a mi aventura” y el oso con un tono fuerte le dijo que no y la orca siguió su camino. Nadó por varios días y encontró a una foca muy amigable y divertida a la que le preguntó si quería acompañarla a su gran aventura. Sapris, quien era la foca, le dijo feliz que sí. Ambas siguieron nadando en las profundidades del mar hasta que cayó un enorme pedazo de hielo y lastimó una aleta de la foca. La orca intentó levantar ese gigante pedazo de hielo y no pudo. Al no lograrlo, pensó en el oso polar para que las ayudara. Nadó velozmente en busca de él y le contó lo que había sucedido.

Brikos no dudó en apoyarlas, así que el oso sacó sus habilidades de nadador y llegaron al lugar donde estaba la foca. Aunque la situación en la que estaba Sapris era muy difícil, Brikos y Escrapis levantaron el trozo de hielo para que Sapris pudiera salir. Ella estaba muy herida, pero sus nuevos amigos le trajeron algas y plantas medicinales para curarle la herida de la aleta. Y después de varios días Sapris se sintió perfectamente bien. Brikos, Escrapis y Sapris se volvieron muy buenos amigos, y cada uno trajo su comida favorita para compartir una deliciosa cena.



En sus calmantes ojos

Anónimo (12a)

Dile lo que quieras

Llena tus labios de veneno

Anhela que su dolor sea eterno

Quema sus sentimientos

Líbrela de tus embrujamientos

Que poco fantasma es aquel

Que se esconde detrás de una sábana

Que no deja ver su verdadera alma

¡Qué frívolo es esto de edad moderna!

¿Acaso no te cansas de ser manejada por ella?

Muéstrale que no estás hecho de piedra

Porque está donde ella tiene conciencia

Solo te comportas como el resto de tus mancebos

Pero, ¿es eso cierto?

Solo te la pases en la madrugada

Escogiendo tu próxima carnada

¿Aquella que será engatusada?

Qué poco es ese fantasma

Que con alientos bonitos

Solo derrama lava

Quemando su esperanza

O, sino, muéstrale que no eres un fantasma

Porque ella aún cree en tus alas.

Transfórmate en un ángel y deja ver

Tú hermosa alba.

Tal vez si pienses en ella en las noches oscuras,

cuando no llevas ninguno de tus distinguidos.

Observándote en el espejo con la luna de reflejo,

Hablándole de tus sufrimientos

porque te ves ahogados en ellos.

Pero estás seguro de que quieres ver sus ojos

Para llenar así su sonrojo,

y porque el único lugar donde llegaste a encontrar reposo

Fue en sus calmantes ojos.

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