Opinión

 

Un último baile

Por Santiago Figueroa

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Decían por ahí, no recuerdo si fue Pepe Mujica o algún otro personaje del cono sur, que el mejor trabajador, era aquel que se retiraba a tiempo, era aquel que dejaba existir sangre nueva, y no se quedaba atornillado a su cargo con miedo a despedirse. Pues a eso escribo hoy, a despedirme y a dar, como dirían en el baloncesto, un “Último Baile”.

 

 

El Tren es una de las mejores experiencias periodísticas que he tenido, siempre he buscado una forma de expresarme y hacerme escuchar, y en el periodismo siempre encontré la puerta, ya había pasado por la emisora del colegio donde estudiaba en Cali, pasé por un par de experiencias en Caracol Radio junto con un familiar, trabajé un tiempo con Abelardo Gómez en La Cola de la Rata, y las puertas de El Tren se me abrieron el año pasado. No dejé pasar la oportunidad, El Tren nunca pasa más de una vez. Desde un principio decidí escribir artículos de noticias, pero poco a poco encontré mi camino, y me decidí más hacia la opinión y la argumentación, y de la mano de Juliana empecé a redactar de todos los temas que se me ocurrían, política, ciclismo, fútbol, redacté hasta del periodismo en sí. Y nunca encontré un pero en este proyecto, nunca tuve una limitación, nunca tuve un manual a seguir, lo cual me gusta, al fin y al cabo la prensa es eso, libertad. Duele despedirse, después de tanto, pero aún así después de tan poco, pero supongo que a todos nos llega nuestro momento de decir adiós, y hoy, con este texto, les dejo mi despedida. A este proyecto le tengo un respeto y admiración inimaginables, porque nunca fuimos unos periodistas profesionales los cuales trabajaban por un sueldo, no, siempre fuimos un grupo de jóvenes quienes amaban el periodismo, escribir, grabar videos, hablar o hasta cocinar, y queríamos hacernos notar, y entre nosotros nos enseñamos las pocas cosas que sabíamos acerca del periodismo, todo por amor al proyecto mismo, nunca por obligación. A El Tren, gracias, por ser un proyecto tan lindo, que me permitió publicar mis artículos, cuentos y poemas. A Duque, por buscarme para que sea partícipe del proyecto, a Salomé y Manuela, por confiar en sus capacidades y las de todos para empezar el proyecto, a Tarazona por las correcciones, a mi equipo de redacción por confiarme sus escritos y buscar siempre mejorar, y sobre todo, a Juliana Javierre, eternas gracias, no creo que en mi vida vaya a encontrar mentores mejores que ella, con una confianza y ganas de motivarme impresionantes, con un respeto impecable, con una vocación tan grande para enseñar y corregir para que cada día yo sea un mejor escritor, porque no hubo un texto donde no haya querido corregir para ayudarme a ser mejor y además, con una paciencia gigante para ayudarme y darme oportunidades. A ustedes, quienes seguirán redactando para El Tren después de mi partida, que sepan que nunca voy a perderme una edición, y que en cualquier momento, me pueden buscar si necesitan ayuda, ahora El Tren lo manejan ustedes, llegó su hora, su oportunidad, y por favor, sáquenle tanto provecho como yo, y varios se lo pudimos sacar. Éxitos. 

Reflexión
Por estudiantes de 1